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¿Te apuntas a la profesión de futuro?

EL ORIGEN DE LA FIGURA DEL MEDIADOR COMO PROFESIÓN

La mediación ha existido desde siempre, ya que el conflicto entre las personas existe desde los principios de la humanidad. Las antiguas civilizaciones tuvieron mediadores o figuras similares no basadas en el poder político reconocido, sino en otros argumentos que permitían que el pueblo asumiera libremente a esas personas para dirimir sus conflictos.

Los nómadas elegían al más anciano para que mediara y resolviera los problemas, pues daban prioridad a la sabiduría de los mayores. En algunos países de África, por ejemplo, se mantiene la costumbre de reunirse en asamblea y una persona con autoridad dentro de la comunidad resuelve los conflictos.

En Roma quien decidía y resolvía los problemas era el pater familias. Más o menos lo que hace el patriarca gitano dentro de su familia.

Arístóteles ya hablaba de “el conflicto como promotor de cambio“, pero no es hasta el siglo pasado, en la Segunda Guerra Mundial, cuando se empieza a incorporar la figura del mediador como profesión, como ese tercero que interviene en el conflicto. Y hoy día podemos afirmar que los mediadores dentro de las organizaciones son la profesión del futuro.

¿QUÉ ES LA MEDIACIÓN?

La mediación es el método de resolución de conflictos, donde las partes de manera voluntaria y con la ayuda de un tercero imparcial, trabajan en el conflicto. Lo importante es que se trata de un proceso voluntario en el que las partes que tienen el conflicto trabajan con la persona mediadora para generar soluciones conjuntas.

Es la forma flexible de resolución de conflictos, que permite a las partes la solución previa a lo que hubiera constituido un juicio en el tribunal, por ejemplo. Así, se disminuye el coste temporal, económico y emocional, que implica el procedimiento legal completo. Además la mediación es el proceso confidencial, donde sólo las partes y el mediador van a tener conocimiento de lo que allí sucede.

Habitualmente, cuando vamos a las organizaciones a trabajar como mediadores/as, escuchamos a personas decirnos: “yo ya he mediado, les he sentado a los dos…”. Eso no es mediar. No es así como se resuelven los conflictos. La persona mediadora trabaja para que las partes se comuniquen, expresen sus emociones, necesidades e intereses. Y es así cómo se generan las posibles soluciones beneficiosas para ambas partes.

Por otro lado, no hay que dejar de apoyar a todos esos mediadores naturales que existen en las organizaciones, los que promueven el diálogo, los que escuchan, los que ayudan… Pero no son mediadores porque no se han formado como tales; son personas que tienen habilidades para trabajar el conflicto y que si se formaran, se transforman en mediadores excelentes. La mediación es un método que se aprende.

En la mediación no hay vencedores ni vencidos. Es un ganar-ganar (win-win) para ambas partes. Esto es lo que garantiza que el acuerdo obtenido se cumpla y sea duradero en el tiempo. Incluso aunque en ocasiones las partes no logren alcanzar un acuerdo, la relación entre ellas puede salir reforzada, pues han conseguido volver a comunicarse.

¿QUÉ NECESITAS PARA SER MEDIADOR?

Para transformarte en mediador/a es necesario tener la formación específica en mediación, además de tener el título oficial universitario o de formación profesional superior. Entonces sí, en España, podrás inscribirse en los registros, tanto del Ministerio de Justicia, como de tu Comunidad Autónoma y ejercer esta profesión.

Son estudios para la capacitación profesional y el entrenamiento de técnicas y habilidades propias de la persona mediadora. Estudiar mediación implica que garantiza que has adquirido los conocimientos necesarios para poder sentarte y sostener el conflicto entre dos partes.

Esta formación se adquiere haciendo a determinados cursos homologados e impartidos por Entidades de Formación que estén debidamente acreditadas.

El mediador deberá suscribir el seguro o garantía equivalente que cubra la responsabilidad civil derivada de su actuación en los conflictos en que intervenga.

Además deberá seguir formándose en nuevas técnicas de mediación, ya que es requisito fundamental para cumplir con las diferentes leyes de mediación (estatales o de cada CCAA).

MEDIADORES EN LAS ORGANIZACIONES, LA PROFESIÓN DEL FUTURO

La persona mediadora o conflict manager trabaja en la organización en diferentes esferas. Podemos dividirla en tres partes:

1) Acción directa

Ante el conflicto escalado o que se ha hecho crónico en el tiempo, necesitas la intervención de la persona mediadora. Ella aporta técnicas para que las personas se escuchen, entiendan y pongan su atención no en que les separa, sino en que les unen para llegar a acuerdos.

2) Acción de participación

Quien gestiona los conflictos promueve el diálogo con el grupo. Trabaja pactos y alianzas para trabajar de acuerdo a los objetivos que el equipo tenga.

Estas acciones pueden realizarse cuando el conflicto está escalado, cuando se trabaja en la prevención del mismo, o bien cuando ya ha pasado y el equipo ha quedado sin rumbo.

Cuando ha habido un despido o varios, al incorporar a alguien nuevo al departamento de manera inesperada… Son momentos que no se hablan, pero que quedan pendientes de resolver y generan incertidumbre. El mediador o mediadora trabaja con el equipo para aprender de lo que ha fallado y posibilitar el cambio.

3) Formación

El mediador o gestor de conflictos trabaja la formación con diferentes actores dentro de la organización. Distinguimos la formación que ser realiza dentro de la organización y la formación exterior.

Formación dentro de la organización:

  • Líderes de equipo. En la actualidad poseer esta habilidad es clave para ser buen líder. Ahora toca gestionar proyectos y gestionar personas… Y cuando tenemos al equipo vivo, que aporta valor, trabajar la cohesión, la motivación y la gestión de conflictos será clave para avanzar.
  • Con el equipo. Siempre hablamos de la importancia de que los líderes tengan formación en gestión de conflictos, y es cierto. Pero esto no exime de formar a toda la organización. Nuestra experiencia nos demuestra que con toda la organización formada, los equipos se encuentran más cohesionados, el ambiente se relaja y la productividad aumenta..
  • Mediadores dentro de la organización. Cada vez son más las empresas que apuestan por tener su departamento de RRHH formado en mediación. De hecho, nos encontramos organizaciones que crean su propio departamento para ello.

Formación externa:

  • Formación de nuevas personas mediadoras y/o gestoras de conflicto. Aprender a gestionar los conflictos en las organizaciones te permite cambiar la cultura de tu organización y desarrollar la profesión de futuro.

DIFERENCIAS ENTRE UN COACH Y UN MEDIADOR EN LA ORGANIZACIÓN

Es habitual confundir ambas disciplinas dentro de la organización. Vamos a analizar la filosofía, la metodología y los objetivos de ambas para que puedas ver que son disciplinas diferentes y a la vez complementarias.

Objetivos. La persona mediadora no persigue ningún objetivo empresarial en concreto, sino que dota al equipo de habilidades para gestionar sus diferencias y que ellos sean capaces de trabajar sus propios objetivos. El coach ayuda a identificar objetivos y favorece la reflexión para ayudar a lograrlos.

Facilitación. Ambos son facilitadores de procesos. El mediador es un facilitador de la comunicación, trabaja para conseguir la escucha, el reconocimiento mutuo y alcanzar acuerdos. El coach trabaja la reflexión individual dirigida a la clarificación de metas y toma de decisiones.

Proceso individual. La persona mediadora forma a los trabajadores en gestión de conflictos e instaura habilidades para desarrollar la mirada mediadora, con el fin de generar el ambiente positivo deseado. El coach trabaja en un proceso más individual y de crecimiento personal.

A modo de reflexión final, las organizaciones tienen por delante el reto más importante y más con en el momento actual sin precedentes en la historia de la humanidad. La pandemia y la crisis económica generan  nuevos conflictos o exacerban los existentes, y necesitan solución. No hacerlo condena a tu organización a no cumplir sus objetivos, a tener  a la plantilla desmotivada e improductiva. 

Por esta razón, es fundamental contar con mediadores en las organizaciones, la profesión del futuro, o como consultores y formadores externos.

Invitamos  a las organizaciones a reflexionar, a repensar procesos y necesidades. Pero sobre todo a formar a  líderes como mediadores dentro de la propia organización.

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¿Cómo convertir un local en vivienda?

Con los altos precios de alquiler de las grandes ciudades, son muchos los que se plantean comprar un local comercial, cuyo precio es mucho menor, y convertirlo en una vivienda. Sin duda, es una manera de ahorrar. No obstante, no todos los locales pueden ser convertidos en vivienda, ya que es necesario cumplir una serie de requisitos y tener en cuenta las restricciones urbanísticas establecidas en el Planeamiento Urbano del municipio donde radique el local. Por otro lado, también se han de tener en cuenta el Código Técnico de la Edificación que el local deberá observar al convertirse en vivienda y las normas de las Comunidades Autónomas sobre la cédula de habitabilidad.

Requisitos para poder convertir un local en una vivienda y dónde acudir para cumplirlos

Para poder convertir un local comercial en una vivienda hay que cumplir con una serie de requisitos. Son los siguientes:

  1. Que no haya ninguna limitación urbanística: deberás comprobar que no se ha excedido en la zona donde radica el local el número de viviendas por hectárea, para lo cual deberás acudir a la normativa urbanística.
  2. El local deberá estar en planta sobre suelo rasante.
  3. Verifica los Estatutos de la Comunidad: esto es realmente importante, porque muchos estatutos prohíben hacer más vivienda. En cualquier caso, deberás contar con el consentimiento de la comunidad de vecinos para poder hacer las obras necesarias para convertir el local en vivienda.
  4. Comprueba la normativa autonómica al respecto: también deberás mirar detenidamente la normativa autonómica, pues cada Comunidad Autónoma establece ciertos requisitos para conceder la cédula de habitabilidad, requisito esencial e indispensable para poder habitar en cualquier inmueble. Así, se exigen, dependiendo de la Comunidad Autónoma, que el local tenga una dimensión mínima, siendo ésta de 25 metros cuadrados, o que cada habitación deba tener, como mínimo, una ventana.
  5. Comprueba el Código Técnica de la Edificación: ten en cuenta que, al convertir un local en vivienda, esa nueva vivienda deberá observar las disposiciones del Código Técnico de la Edificación.
  6. Deberás tener una licencia de obra para realizar los cambios necesarios, para lo cual deberás acudir al Ayuntamiento con un proyecto técnico de un arquitecto y pagar las tasas e impuestos municipales.
  7. Declaración de alteración catastral: una vez realizadas las obras y obtenido el certificado de final de obra deberás realizar la declaración de alteración catastral en el Catastro.
  8. Licencia de primera ocupación: para conseguir esta licencia deberás presentar en tu Ayuntamiento el certificado de final de obra y la declaración de alteración catastral y entonces ya podrás habitar tu vivienda.

¿Cuánto cuesta convertir un local en vivienda?

Teniendo en cuenta las licencias, los trámites administrativos, el proyecto técnico del arquitecto para obtener la licencia de obra y las obras propiamente dichas, para convertir un local en una vivienda el presupuesto oscilará entre 19.000 euros y 30.000 euros. Sin duda, no es un cambio barato, aunque hay que tener en cuenta que el presupuesto variará en función del tipo de vivienda que quieras.

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Aprender a decir que no: Cómo hacerlo y cuáles son sus ventajas

Imagen aprender a decir no

Hay ciertas ocasiones en la vida privada y en los negocios en las que nos podemos ver inmersos en situaciones no deseadas, solo por el hecho de no haber sido capaces de decir que no a algo o a alguien. A continuación analizaremos cómo aprender a decir «no», y las ventajas de saber mantenernos firmes en nuestra posición.

Decir «no» y su relación con la autoestima

Entendiendo la autoestima como el respeto y el cariño hacia uno mismo, tiene sentido que todos la mantengamos en un nivel preferentemente alto: deberíamos elegir siempre las opciones que menos daño nos hagan.

La realidad es bien distinta, y los problemas de autoestima son exageradamente habituales en la sociedad contemporánea: es muy frecuente que las personas nos veamos a nosotras mismas de forma distorsionada, y dejemos de profesarnos el respeto y el cariño que nos merecemos.

De hecho, uno de los puntos que más merma la autoestima es anteponer sistemáticamente las voluntades o los deseos de otros a los nuestros, es decir: pretender siempre complacer a los demás.

El falso respeto

Tanto el trabajo como la vida personal están plagados de circunstancias en las que nos podemos sentir cohibidos a la hora de expresar lo que pensamos o deseamos, en especial si consideramos que, al hacerlo, podemos herir a alguien o poner en riesgo algún aspecto de su relación con nosotros.

Esta circunstancia se conoce como falso respeto: intentamos salvaguardar el vínculo con otra persona mediante la omisión de nuestras opiniones o voluntades, bajo la premisa de que, por ser diferentes, al expresarlas estamos originando una situación incómoda.

Las consecuencias de no saber decir «no»

A la mencionada pérdida de autoestima, se añaden otras desagradables consecuencias de no saber expresar claramente nuestra negativa ante algo o ante alguien.

Soledad interior

Anteponer siempre los deseos y voluntades de los demás inhibiendo las propias nos hará sentirnos solos: asumiremos que los demás no nos quieren por quiénes somos, sino solo por las cosas que hacemos o decimos.

En realidad, si adoptamos habitualmente esta postura, estaremos desvirtuando la imagen que proyectamos hacia los demás, ya que les estaremos impidiendo que nos conozcan en nuestra plenitud.

Frustración

Al no ser capaces de expresar nuestras opiniones o deseos, caeremos en un círculo de frustración: sentiremos que tendremos que renunciar a nuestras aspiraciones y deseos para ser aceptados, y todo lo que nos ilusiona se irá desvaneciendo poco a poco, desplazado por la obligación autoimpuesta de complacer a los demás.

La importancia de la asertividad

La asertividad es la capacidad de saber expresar las opiniones propias con firmeza; una persona asertiva es capaz de decir exactamente lo que piensa en cada momento y a cada persona, sin temor a las consecuencias que puedan desencadenarse de haber vertido su opinión.

Estos son algunos beneficios de ser una persona asertiva:

  • Incrementa la sensación de control y seguridad en uno mismo, sin depender de la aprobación de los demás.
  • Mejora la autoestima, porque dejamos de hacer las cosas pensando en los demás y las hacemos pensando en nosotros mismos.
  • Mejora y filtra las relaciones sociales, porque permitiremos a los demás que nos conozcan tal como somos, y que quien no nos quiera como somos no permanezca cerca de nosotros.
  • Confiere equilibrio emocional, porque tendemos a no guardarnos para nosotros mismos lo que deseamos expresar, e impediremos que nuestras emociones se enquisten.
  • Facilita la resolución de conflictos, ya que una actitud coherente y sincera genera menos problemas a largo plazo que una actitud excesivamente complaciente.
  • Previene situaciones indeseadas, en las que nos podríamos ver inmersos si no hemos sido capaces de sentar las bases a tiempo.

Este último punto es muy común tanto en las relaciones de pareja como en las relaciones laborales, por el mencionado falso respeto y el miedo a defraudar al otro.

Cómo aprender a decir «no»

  1. Pierde el miedo a entrar en confrontaciones o a arriesgar relaciones: quien te quiera lo hará por quién eres, no por lo que hagas o digas.
  2. Vence la tentación de ceder siempre, y exprésate con valentía.
  3. Asume que, al hacerlo, quizá pierdas amistades o se mermen ciertas relaciones: si eso ocurriese, estate tranquilo porque quizá no mereciesen tanto la pena.
  4. Practica habilidades comunicativas, tanto orales como no verbales, para que resultes lo más convincente posible.
  5. Clasifica y prioriza las situaciones que hay actualmente en tu vida en las que sabes que tienes que decir «no» a algo o a alguien.
  6. No te extiendas en dar explicaciones a quien no las merezca o a quien no te las pida: quien realmente te respete, no te las pedirá.

Saber decir “no” a tiempo es una virtud que se adquiere en mayor o menor medida (según el carácter y la educación recibida): sea como fuere, incorporar la asertividad a nuestro día a día nos convertirá en personas más equilibradas y felices.

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Empresas unicornio: ¿Qué son y cuales son las más conocidas?

Imagen empresas unicornio

Las empresas unicornio se han convertido en la nueva gallina de los huevos de oro del mundo empresarial. Negocios, generalmente vinculados con las nuevas tecnologías, que tienen un desarrollo muy rápido en sus primeras etapas de vida y alcanzan un valor de mercado muy elevado antes de salir a bolsa.

Si se usa el nombre de un animal mitológico para designarlas es precisamente porque no son algo demasiado común. Se estima que solo un 10 % de las startups alcanza los tres años de vida, y un porcentaje muy pequeño de esas supervivientes pueden llegar a ser unicornios.

¿Qué son las empresas unicornio?

Usamos este término para referirnos a compañías que han superado un valor de mercado de 1000 millones de dólares en sus primeros años de vida. De hecho, algunas alcanzan ese valor antes incluso de empezar a generar beneficios, solo por el potencial que tienen para hacerlo.

Se trata de negocios que son especialmente atractivos para los inversores, por orientarse hacia nichos de mercado en los que hay muy poca competencia o que están directamente por explotar. 

Pero no todo el mundo tiene una opinión positiva respecto a este tipo de empresas. Hay quien cree que estamos ante una burbuja. Son negocios tan innovadores y dirigidos hacia mercados tan nuevos que al final podría ocurrir que acabaran fracasando. De ahí que se ponga en duda la viabilidad de empresas de este tipo.

Características de las empresas unicornio

El concepto fue acuñado en 2013 y se estima que hoy en día ya hay más de un centenar de negocios de este tipo repartidos por todo el mundo. Aunque su actividad es muy diferente entre sí, todas las empresas que reciben esta calificación cuentan con unas características comunes:

La financiación es totalmente privada

Se trata de compañías no cotizadas, no han salido a bolsa. El capital con el que funcionan es totalmente privado, pero no suelen tener demasiado problema a la hora de financiarse.

Su antigüedad es inferior a los 10 años

Hay empresas muy asentadas en el mercado cuyo valor supera los 1000 millones de dólares, pero no son consideradas unicornio porque ya no son nuevas. Para poder tener esta calificación es necesario que el negocio tenga menos de 10 años.

Mucha vinculación con las redes sociales

Es habitual que estos negocios estén muy relacionados con las redes sociales y las nuevas tecnologías. Si su negocio no está orientado específicamente hacia ese sector, al menos sí es capaz de sacarle el máximo partido posible.

Cuentan con talento joven

El talento es el principal activo de estos negocios, primando especialmente el de los más jóvenes. De hecho, lo habitual es que la persona que está detrás de la idea sea también alguien joven. La edad media de la plantilla está en torno a los 34 años.

Superar un valor de 1000 millones de dólares

Como decíamos antes, la empresa tiene que ser capaz de haber conseguido un valor de mercado por encima de esta cifra, y debe hacerlo antes de salir a bolsa y sin haber sido comprada por otra compañía más grande.

Son empresas disruptivas

En la mayoría de ellas la innovación es la clave de su éxito. Diseñan productos o servicios que tienen poca competencia o directamente ninguna, y se trata además de productos o servicios que son muy bien acogidos por el público.

Ejemplos de compañías unicornio

Aunque no son demasiadas, muchas de las empresas consideradas unicornio son muy conocidas por los consumidores y cuentan con presencia internacional.

AirBnb

La famosa plataforma de alquiler de pisos turísticos es considerada como una empresa unicornio, aunque es cierto que sobrepasa algo los límites de antigüedad, ya que fue creada durante la crisis económica de 2008.

Ha sabido ofrecer al mercado un servicio que cubría una demanda que estaba en crecimiento, y el hecho de ser pionera en su sector le ha dado una ventaja competitiva difícil de igualar. Está valorada en 25,5 billones de dólares y es previsible que en un futuro acabe saliendo a bolsa.

ByteDance

Esta empresa china no es demasiado conocida, pero es la que está detrás de TikTok, y a día de hoy es considerada la empresa unicornio más importante a nivel mundial. Otro de sus éxitos es Toutiao, una plataforma de noticias que ofrece información en formatos muy variados.

Glovo

Es una empresa emergente española surgida en Barcelona y que ya tiene presencia en diferentes ciudades a nivel mundial. Se encarga de la compra, recogida y entrega de pedidos. A pesar de los conflictos en torno a los riders, su valoración de mercado supera los 1000 millones de dólares.

Las empresas unicornio se caracterizan por tener éxito y un gran potencial de desarrollo, de ahí que los inversores no puedan resistirse a ellas y alcancen un alto valor de mercado incluso sin necesidad de convertirse en empresas cotizadas.